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Las niñas madres

Hace unas semanas en este blog colgamos una información sobre las Niñas Esposas… pero este grave problema trae encadenado, además otros no menos graves, los embarazos tempranos, las maternidades de menores, la mortalidad materna, las secuelas tanto físicas, psicológicas, laborales, económicas … etc. Por este motivo, nos parece muy importante presentar ahora los siguientes datos que menciona Ángeles López y Nuria Varela en un artículo y blog correspondientes.

Cada año 7,3 millones de jóvenes menores de 18 años dan a luz una criatura, dos millones de ellas tienen menos de 15 años. Si no se toman medidas y la tendencia continúa, en 2030 serán tres millones las niñas que afronten un embarazo y un parto, según datos ofrecidos por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

No se trata sólo de pasar por los cambios que genera un embarazo y por una situación tan difícil como es un alumbramiento, la gestación en la adolescencia tiene consecuencias importantes en la salud. Sólo hay que mirar los datos que ofrece el informe Estado de la Población Mundial 2013, presentado este miércoles en Madrid, y que señala que cada año mueren 70.000 jóvenes en países en desarrollo por causas relacionadas con esta maternidad tan temprana.

“El embarazo en la adolescencia es un pasaporte seguro para vivir en una situación de pobreza el resto de sus vidas”, ha afirmado durante la presentación del informe Laura Laski, jefa de Salud Reproductiva del Fondo de Población de Naciones Unidas.

Por este motivo, Laski asegura que hay que cambiar los valores en las familias, comunidades y gobiernos que, en muchos casos, otorgan un papel positivo al matrimonio temprano.

Según el informe, las niñas que permanecen en la escuela más tiempo son menos proclives a quedar embarazadas, porque la educación les da opción a futuros empleos, aumenta su autoestima y estatus y les permite ser más partícipes de las decisiones que afectan a sus vidas.

Por este motivo, Laski asegura que hay que “emponderar a las niñas para que puedan construir redes de amigas, que permanezcan en la escuela, que puedan conseguir empleo, que sepan abrir cuentas en bancos, ahorrar, para que sean capaces de decirles a sus padres que lo que quieren hacer con ellas [el matrimonio temprano] es ilegal”.

“Allá donde he estado -y he visitado todos los continentes del mundo como director ejecutivo de UNFPA– una cosa común que les une es el embarazo en adolescentes. Es un asunto del Norte y el Sur. Un asunto del desarrollo. Un tema de equidad. Un problema de accesos”, explica el doctor Babatunde Osotimehin en un comunicado.

“Una chica de 10 años es una niña. Si lo veo desde mi punto de vista de médico, y comprendiendo cómo el cuerpo funciona… 10 años, 12 años, todavía se está creciendo, no tiene todo lo que ella necesita para tener un embarazo. Es una niña. ¿Cómo esperamos, y por qué lo hacemos, que un niño soporte un embarazo? ¿Cómo podemos como comunidad global aceptar que una niña de 14 pueda ser una madre? Es una violación de sus derechos fundamentales, y no debemos permitir que esto ocurra”, afirma Osotimehin.

Y es que cada día, para cerca de 200 niñas adolescentes, el embarazo a edad temprana termina en la máxima violación a sus derechos: la muerte. Como por ejemplo en América Latina y el Caribe, donde ha llegado a ser la primera causa de muerte para las mujeres entre los 15 y 19 años.

“El informe invita a que hay que pensar de forma diferente esta problemática porque no se puede centrar sólo en cambiar el comportamiento de las niñas, sino que hay que mirar todos los determinantes y lo que lleva a una niña a embarazarse”.

 

Puta: el documental

“¿Por qué no te suicidas, zorra estúpida?”. Abril de 2013. Una de las frases que más escuchó Emily Lindin en su adolescencia resuena, de nuevo, en su cabeza al enterarse por la noticias del suicidio de Rehtaeh Parsons, una chica canadiense que había sufrido una violación en grupo y que después tuvo que aguantar el acoso de sus compañeros de instituto cuando las fotos de su agresión sexual circularon en las redes sociales. No era la primera vez que Lindin escuchaba una historia como ésta. Otras jóvenes norteamericanas como Amanda Todd, Audrie Pott o Phoebe Prince también se habían quitado la vida después de haber sido señaladas como la “puta del instituto”. “Y la lista podría seguir con más nombres que no aparecen en la prensa” explica a S Moda Lindin, fundadora de The Unslut project, una iniciativa que busca la concienciación social y que promueve la igualdad de género para luchar contra ese estigma en el que la sexualidad femenina se negativiza y convierte en objeto de insulto, bullying o acoso.

El proyecto de Lindin contra el ‘slut shaming’ –lo que vendría a ser el ‘escarnio de la zorra’, o esa extraña y arraigada afición por culpabilizar a las víctimas de agresiones sexuales, y no al agresor, con frases como “se lo estaba buscando” o “eso le pasa por ir provocando”– es también un proyecto catártico. Su autora lo inició con la publicación en Tumblr de sus diarios de niñez y adolescencia, porque, tal y como cuenta, “a mí nunca me violaron, pero fui señalada como la ‘puta’ del colegio desde que cumplí once años en adelante” (un resumen de sus vivencias se pueden leer en este artículo que firmó en The Guardian).

Transcribir episodios como el “Hija mía, ¿eres sexualmente activa?” que le preguntó su madre mientras hacía los deberes por los rumores que asolaban su barrio (su novio le contó a todo el mundo que le había practicado unos tocamientos que ella nunca pidó, “en realidad, fui sexualmente pasiva”), o cómo ella misma pensaba que se merecía todo el acoso de sus compañeros (“Debo haber hecho algo mal. Supongo que me lo merezco y Dios me lo está devolviendo”) han dado fuerza a multitud de mujeres (y hombres) para compartir sus propias experiencias personales en su web. “Toda esta implicación demuestra cómo de arraigado está este tipo de bullying en nuestra sociedad”,

Por ese motivo, y para extender su proyecto a nuevas vías de comunicación, Lindin prepara ahora el documentalSlut: A Documentary Film’ (‘Puta: el documental’)

Mujeres con discapacidad ¿Asexuadas?

En octubre se celebró la novena edición del Foro Mujer y Discapacidad que con el título “¿Asexuadas?. Derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad”, pretende aportar una mirada transparente y sin prejuicios sobre una realidad que a menudo se trata de eludir u ocultar, y que convierte a estas mujeres en personas asexuadas, sin derecho a vivir y experimentar una sexualidad libre y plena. Mujeres víctimas de los tabúes que todavía persisten en el imaginario social que incluso cuestiona su capacidad para tener pareja o ser madres.

Con el objetivo de “deconstruir” los prejuicios y los mitos que existen en torno a la sexualidad de las mujeres con discapacidad profesionales de la psicología y la sexología junto a representantes del movimiento asociativo de la discapacidad, reivindican su identidad sexual y su derecho inalienable a decidir sobre su maternidad en plena libertad y sin sentirse coaccionadas desde ningún ámbito.

La sociedad todavía no contempla con normalidad que una mujer discapacitada esté embarazada y se haga cargo de su descendencia, y de hecho las considera “asexuadas y no aptas ni para vivir en pareja, ni para ser madres”.

En muchas ocasiones, el entorno familiar, el médico-sanitario y el institucional “eluden la evidencia de que son personas sexualmente activas”, e incluso se han dado casos en los que se les ha obligado a interrumpir su embarazo o se les han quitado a sus criaturaso para tutelarlos tras dar a luz.

Según FEKOOR, existen grandes “carencias” en la prestación de los servicios médicos básicos como la atención ginecológica, y afirman que la mayoría de estas mujeres no han acudido a una consulta de estos especialistas, salvo casos graves, ni se han hecho una mamografía.

Para más información….

Las niñas-esposas

Anna Lucas, coordinadora de la iniciativa de salud materno-infantil del Instituto de Salud Global de Barcelona, nos presenta una realidad en la que viven millones de niñas en el Mundo:

Las regiones en desarrollo sufre la desigualdad de género, la pobreza y la falta de derechos propia de las niñas y niños. Y a las que hemos abandonado a su suerte. El exponente más evidente de ello es el matrimonio infantil (contraído antes de cumplir los 18 años y mayoritariamente forzado), una práctica que determina fatalmente la trayectoria vital de millones de niñas. Supone una violación de sus derechos humanos, las aparta de la educación y pone en grave riesgo su salud. Propicia que sean víctimas de la violencia sexual y psicológica en el hogar, porque no tienen información ni capacidad para negociar prácticas sexuales seguras. Las expone a embarazos de riesgo, no deseados, a infecciones de transmisión sexual y a enfermedades mentales, con mucha más frecuencia que las que permanecen solteras.

¿Qué nos dicen los datos disponibles? Las niñas-esposas se concentran sobre todo en el Sur de Asia, donde casi la mitad de las jóvenes están casadas antes de alcanzar su décimo octavo cumpleaños, y en África subsahariana, donde son más de un tercio de las jóvenes. 70 millones de niñas. Un 12% del total antes de los 15 años. Y, una vez más, la inequidad como explicación de los matrimonios precoces: la situación económica (hasta el 54% en las más pobres), la falta de educación (63% de las niñas sin educación primaria frente al 20% de las que han completado la  secundaria) y vivir en el medio rural (44%).

No es casualidad que los mismos países que ocupan los primeros puestos en el penoso ranking de matrimonios infantiles tengan también las tasas de mortalidad materna más altas (Níger, ¡con un 75% de matrimonios!,  tiene la tasa más alta, y le siguen países como Chad, Malawi, Mozambique o Bangladesh). Las complicaciones del embarazo y el parto son las principales causas de muerte de las niñas entre las edades de 15 y 19 en estos países. En África, donde se concentran gran parte de las mortalidad materna global, la cuarta parte de los fallecimientos se produce entre adolescentes.

Ni siquiera en este momento de perenne valoración y evaluación de los Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) se resalta suficientemente el estrecho vínculo entre la situación de las niñas y el no cumplimiento del ODM5 (mejora de la salud materna), y de otros como el ODM4 (reducción de la mortalidad infantil): los hijos e hijas de las niñas-madres tienen hasta un 60% más probabilidades de morir durante el primer año de vida. O los ODM2 (educación primaria universal) y ODM3 (igualdad y empoderamiento).

¿Cómo avanzar? Hay nuevos actores e iniciativas globales en marcha como Girls, Not Brides. El grupo de alto nivel de Naciones Unidas designado por Ban Ki-moon para asesorar en el marco post-2015 ha pedido que el matrimonio infantil sea uno de los cuatro indicadores clave para medir el progreso hacia el empoderamiento de niñas y mujeres. Pero los cambios sociales deben producirse desde abajo. La mayoría de países han modificado sus legislaciones elevando la edad legal para contraer matrimonio pero apenas se ha avanzado durante la última década. Hay que involucrar a líderes comunitarios y religiosos locales, padres y docentes para cambiar percepciones y conductas, como los sesgos contra la educación de las niñas que se dan ya a edades muy tempranas. Y ofrecer opciones que disminuyan la probabilidad de que la necesidad económica les empuje a casar a las niñas.

A falta de voluntad política de los países, los recursos deberían canalizarse hacia los que conocen mejor que nadie las barreras existentes para defender los derechos de niñas, como las ONG locales que trabajan en el terreno combatiendo estas prácticas. Por el momento, su poca reconocida labor parece la única opción para acelerar la erradicación de esta costumbre terrible que es causa y consecuencia de subdesarrollo.

Un vídeo elaborado por jóvenes de la India que nos refleja esta realidad

 

No a la trata

Esperanzas de vida

Crece la brecha en la esperanza de vida entre mujeres de países ricos y países pobres, con este titular nos recuerdan hoy en el País cómo la vida y, sobre todo la calidad de vida de las mujeres, depende de la voluntad política y social.

“Las principales causas de muerte de las mujeres mayores de 50 años son básicamente las mismas en todo el mundo: tumores y problemas cardiovasculares. Sin embargo, mientras en los países desarrollados han mejorado en las últimas décadas la atención a estas patologías y, por ello, ha aumentado la expectativa de vida femenina, en los países en desarrollo la situación es distinta. Un informe de la Organización Mundial de la Salud presentado hoy refleja este escenario y alerta sobre cómo esta disparidad ha influido en el aumento de la brecha entre la esperanza de vida entre las mujeres que viven en países ricos y en países pobres”. Os recomendamos seguir leyendo el  artículo.

Alarmante violencia contra las mujeres….

Un estudio internacional sobre violencia doméstica, en la que 2,000 personas chinas fueron entrevistadas, descubrió que la mitad de las personas encuestadas confesaron haber abusado física o sexualmente de sus esposas o novias.

La encuesta mostró que uno de cada dos hombres reportó haber usado violencia física o sexual en contra de una pareja íntima, uno de cada cuatro reportó haber violado a una mujer y uno de cada 25 admitió haber participado en violaciones en grupo.

“La violencia es un fenómeno complejo. Gran parte de esta investigación se ha centrado en las mujeres, pero cuando tratamos de encontrar soluciones para reducir la violencia, tenemos que incluir a los hombres. Está es la principal motivación detrás del estudio”.

Los descubrimientos son parte de estudios comparativos de varios países que han entrevistado a más de 10,000 hombres y 2,000 mujeres, de edades entre 18 a 49 años en seis países asiáticos: Bangladesh, Camboya, China, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Sri Lanka.

Cuando le preguntaron por qué habían sido seleccionados estos países, Lang dijo que los estudios comparativos tratan de reflejar la diversidad geográfica y cultural, pero que otra razón fue la disposición de los gobiernos regionales para el trabajo de recopilación de datos en el sensible tema. Añadió que el estudio será completado y publicado en julio.

El estudio sobre la violencia de género en China, mostró que un 52% de cerca de 800 hombres han cometido algún acto de violencia doméstica en contra de sus compañeras.

La encuesta entrevistó al azar a alrededor de 1,000 hombres y 1,100 mujeres en un condado del sur de China. El condado no fue identificado, a fin de proteger la confidencialidad de las personas encuestadas, dijo ella, añadiendo que alrededor de un 90% eran casadas o divorciados, en el momento del estudio en 2011.

El estudio reveló que alrededor de una quinta parte de los hombres encuestados dijeron haber forzado a sus parejas a tener sexo. El estudio en China también mostró que las mujeres se encuentran en mayor riesgo de ser violadas por un compañero. Entre las mujeres que habían sido violadas, tres de cada cinco habían sido violadas por sus compañeros.

La violencia doméstica tiene un serio impacto en la salud física, mental y reproductiva de las mujeres. Por ejemplo, entre las mujeres de las que habían abusado físicamente sus compañeros, 40% habían sido heridas, lo que conllevó ausencias al trabajo o tener que quedarse en cama. El estudio también intentó determinar qué da forma al comportamiento violento de los hombres y descubrió que la actitud de los encuestados respecto a la masculinidad pudiera ser una razón muy arraigada.

Casi todos los hombres y mujeres encuestados estuvieron de acuerdo en decir que las mujeres deben considerarse iguales a los hombres. Más de un 90% de los encuestados dijo oponerse a que los hombres utilicen la violencia con sus compañeras. Sin embargo, la encuesta también reflejo la amplia tolerancia a los privilegios de los hombres.

Un 72% de los hombres y un 61% de las mujeres encuestadas dijeron que creían que los hombres debían tener una voz de mando mayor que la de las mujeres en la toma de decisiones importantes. La mitad de los hombres y una quinta parte de las mujeres apoyaron la idea de que los hombres pueden usar la violencia para defender su reputación. Más de la mitad de las personas encuestadas siente que los hombres necesitan más sexo que las mujeres.

“Las normas ampliamente aceptadas acerca de la masculinidad son una importante fuerza impulsora de la prevalecencia de la violencia doméstica en contra de mujeres” dijo Wang, la socióloga. El estudio sobre violencia de género y masculinidad en China, también reveló que muchos hombres están involucrados en prácticas sexuales arriesgadas. Los resultados, dados a conocer por las Naciones Unidas, desvelaron que 85% de los hombres que tenían múltiples parejas sexuales dijeron que nunca usaron condones durante los 12 meses previos a la encuesta.

¿Qué queremos las mujeres?

Las mujeres en Honduras e India ¿qué hacemos?

El pasado 14 de junio tuvimos la suerte de contar y compartir con dos de las organizaciones con las que trabajamos cómo está y qué hacemos para transformar la situación de injusticia que viven las mujeres.

Contamos con la presencia de Yolanda y Alba del ERIC-RP (Honduras) y de Anthony de la Oficina de Desarrollo de Gujerat (India). Tras su exposición nuestro compañero Octavio presentó la Plan pro-equidad de género  de ALBOAN.

Yolanda nos comenta que la necesidad de trabajar con perspectiva de género parte de propio trabajo, del día a día y no tanto de concepciones teóricas, es decir de la observación de lo cotidiano. La realidad de la exclusión de las mujeres en trabajos o en asambleas junto v con la realidad de violencia hacia las mujeres que desencadenan, embarazos precoces  (hay un 10% jóvenes entre 15 y 19 años que pueden tener más de una criatura) exige  ponerse los “lentes de género” para poder ver las relaciones de poder y las desigualdades sociales.

En esta realidad encontramos también mujeres que se unen, se organizan y luchan por la vida y  por transformar esta realidad.

Para ello nos muestran este vídeo

Seguidamente Alba, nos comenta que es lamentable la precariedad de las políticas públicas para  estas mujeres, desde el ámbito sanitario (medios para la salud reproductiva y anticonceptiva); educativo (muchas tienen que estudiar de noche); urbanística (no se arreglan los caminos y tienen que contratar a los “coyotes” para que les trasladen las cosechas de café, con el coste económico que esto supone). Por otro lado las mujeres no tienen derecho a la titularidad de la tierra.

India061 017Tras ver brevemente el panorama de las mujeres en Honduras, Anthony nos comenta la situación de la mujer india. Es importante destacar que la sociedad india es fundamentalmente patriarcal. Las mujeres no tienen un lugar en la sociedad, dependen del hombre que tenga a su lado (padre-marido-hijo). Por ello la situación de las mujeres viudas es mucho peor pero, en general, son ciudadanas de segunda. Su función es meramente reproductora o cuidadora, esto está mucho más acentuado en las zonas rurales. Aunque es importante destacar que con la educación esto va cambiando lentamente.

Anthony nos enumera los problemas con los que se encuentran estas mujeres:

 · Por un lado, el sistema de castas, las de castas más bajas (intocables-dalits y las invisibles- adivasis) viven en condiciones infrahumanas, trabajan más que los hombres (doble y triple jornada) pero no tienen independencia económica, no pueden heredar ni tener propiedades.

· En cuanto a la educación, prefieren educar antes a los niños que a las niñas, el varón es el que lleva el nombre de la familia. No ven rentable que una niña estudie.

·  Por otro lado la violencia esta muy enraizada (cada hora muere una mujer, de media), las violaciones son continuas, así como las muertes por temas de género.  Las mujeres denominadas intocables padecen violaciones constantes, muchas veces por hombres de castas “superiores”.

·   La violencia doméstica es muy alta, incluso se les alimenta primero a los niños que a las niñas. Otro grave problema es el de los abortos selectivos, en las clases pudientes, pero en las clases más pobres se llevan a cabo infanticidios hacia las niñas. Por eso existe una descompensación demográfica a favor de los hombres. Otro tipo de violencia, son los matrimonios forzados o concertados desde la adolescencia.

·   Una de las causas de todo esto es el problema de la dote. Cuando no se puede pagar, en ocasiones, son los suegros quienes las maltratan. De ahí que el índice de suicidios de mujeres sea muy alto.

· La pobreza también afecta más a las mujeres, llegando a ser vendidas a redes de prostitución o de trabajos de semi-esclavitud. O abandonadas en la calle (niñas de la calle)

·  La participación en los ámbitos políticos es muy baja aunque ahora se han ido poniendo cuotas y se va notando una mayor incidencia, aunque no permiten participar a las de castas más bajas.

En Gujerat, se trabaja haciendo grupos con las mujeres fortaleciendo la formación, el trabajo en valores, capacidades de liderazgo, el empoderamiento, creación de redes entre grupos de mujeres…  para que tengan independencia personal y económica. Poco a poco se va notando el cambio.

Hubo después un turno de debate posterior que enriqueció la sesión.

Día internacional de acción por la salud de las mujeres

Carme Valls es especialista en endocrinología, profesora de la Universidad de Barcelona, pertenece a la ONG Centro de Análisis y Programas Sanitarios cuyo objetivo es investigar y poner en evidencia las diferencias de género en la salud y en los servicios sanitarios y proporcionar a las mujeres el acceso a la información y los recursos para mejorar su calidad de vida.

Esta investigadora contaba, en una entrevista para Emakunde, que cuando estudiaba Medicina en Barcelona,  en la Facultad, se mantenía el principio de que el cuerpo del hombre y la mujer eran iguales, pero a la hora de estudiar siempre se hacía sobre el masculino. Así constató por primera vez que las mujeres somos invisibles para la Ciencia, algo que ha denunciado en numerosas ocasiones y que ha recogido en su libro “Mujeres invisibles”. Hoy en día, la sociedad admite que la salud de las mujeres depende de factores biológicos, psíquicos y sociales, pero hasta hace muy pocos años la ciencia médica ha pasado por alto que hay patologías, factores de riesgo y motivos de consulta que, en el caso de las mujeres, merecen una atención terapéutica diferente.
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