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Las niñas-esposas

Anna Lucas, coordinadora de la iniciativa de salud materno-infantil del Instituto de Salud Global de Barcelona, nos presenta una realidad en la que viven millones de niñas en el Mundo:

Las regiones en desarrollo sufre la desigualdad de género, la pobreza y la falta de derechos propia de las niñas y niños. Y a las que hemos abandonado a su suerte. El exponente más evidente de ello es el matrimonio infantil (contraído antes de cumplir los 18 años y mayoritariamente forzado), una práctica que determina fatalmente la trayectoria vital de millones de niñas. Supone una violación de sus derechos humanos, las aparta de la educación y pone en grave riesgo su salud. Propicia que sean víctimas de la violencia sexual y psicológica en el hogar, porque no tienen información ni capacidad para negociar prácticas sexuales seguras. Las expone a embarazos de riesgo, no deseados, a infecciones de transmisión sexual y a enfermedades mentales, con mucha más frecuencia que las que permanecen solteras.

¿Qué nos dicen los datos disponibles? Las niñas-esposas se concentran sobre todo en el Sur de Asia, donde casi la mitad de las jóvenes están casadas antes de alcanzar su décimo octavo cumpleaños, y en África subsahariana, donde son más de un tercio de las jóvenes. 70 millones de niñas. Un 12% del total antes de los 15 años. Y, una vez más, la inequidad como explicación de los matrimonios precoces: la situación económica (hasta el 54% en las más pobres), la falta de educación (63% de las niñas sin educación primaria frente al 20% de las que han completado la  secundaria) y vivir en el medio rural (44%).

No es casualidad que los mismos países que ocupan los primeros puestos en el penoso ranking de matrimonios infantiles tengan también las tasas de mortalidad materna más altas (Níger, ¡con un 75% de matrimonios!,  tiene la tasa más alta, y le siguen países como Chad, Malawi, Mozambique o Bangladesh). Las complicaciones del embarazo y el parto son las principales causas de muerte de las niñas entre las edades de 15 y 19 en estos países. En África, donde se concentran gran parte de las mortalidad materna global, la cuarta parte de los fallecimientos se produce entre adolescentes.

Ni siquiera en este momento de perenne valoración y evaluación de los Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) se resalta suficientemente el estrecho vínculo entre la situación de las niñas y el no cumplimiento del ODM5 (mejora de la salud materna), y de otros como el ODM4 (reducción de la mortalidad infantil): los hijos e hijas de las niñas-madres tienen hasta un 60% más probabilidades de morir durante el primer año de vida. O los ODM2 (educación primaria universal) y ODM3 (igualdad y empoderamiento).

¿Cómo avanzar? Hay nuevos actores e iniciativas globales en marcha como Girls, Not Brides. El grupo de alto nivel de Naciones Unidas designado por Ban Ki-moon para asesorar en el marco post-2015 ha pedido que el matrimonio infantil sea uno de los cuatro indicadores clave para medir el progreso hacia el empoderamiento de niñas y mujeres. Pero los cambios sociales deben producirse desde abajo. La mayoría de países han modificado sus legislaciones elevando la edad legal para contraer matrimonio pero apenas se ha avanzado durante la última década. Hay que involucrar a líderes comunitarios y religiosos locales, padres y docentes para cambiar percepciones y conductas, como los sesgos contra la educación de las niñas que se dan ya a edades muy tempranas. Y ofrecer opciones que disminuyan la probabilidad de que la necesidad económica les empuje a casar a las niñas.

A falta de voluntad política de los países, los recursos deberían canalizarse hacia los que conocen mejor que nadie las barreras existentes para defender los derechos de niñas, como las ONG locales que trabajan en el terreno combatiendo estas prácticas. Por el momento, su poca reconocida labor parece la única opción para acelerar la erradicación de esta costumbre terrible que es causa y consecuencia de subdesarrollo.

Un vídeo elaborado por jóvenes de la India que nos refleja esta realidad

 

La culpa fue del patriarcado…

Desde Pikara Magazine nos llega la historia de Julia. Julia tiene 35 años, habla cinco idiomas, estudió  dos carreras, derecho y filología, ha trabajado en varios países y siempre en Derechos Humanos, últimamente desde hace dos años,  en derechos de las mujeres. Pero en estos momentos está en desempleo. Las razones son variadas: hay pocos fondos para cooperación,  el presupuesto público ha sido recortado un 70% en el último año, no hay hueco para todos, hay que optimizar recursos.

¿Es esa la razón de fondo?

A Julia todo esto le  hace reflexionar y nos cuenta que de ha tomado conciencia de que “no quiere seguir siendo quien lleva las cartas a correos y pierde las mañanas en las colas. De que a ti también te gusta leer e investigar y dar charlas y hacer presentaciones. Que los informes de gestión no te corresponden en exclusiva. Que también te gusta trabajar desde casa algunas veces. Te enfadas contigo misma, porque efectivamente nadie te ha obligado. Lo has ido asumiendo tú, suavemente, igual que modulas la voz en las reuniones y todos los demás lo han dado por hecho. Cuando lo planteas te dicen que no es verdad …  que estas creando un clima invivible.”

Pero un día,  “te dicen que estás despedida, que te van a sustituir a ti y a tu compañera por otras personas. Y entonces, un poco aliviada, piensas en ese poema de Manuel Rivas que leíste una vez: “No importa donde vayas, todo esto vendrá también”. Piensas que sí, eres prescindible y eso es muy bueno, porque otras llegarán y ocuparán tu puesto, y seguirán peleando  los espacios. Cada una a su manera.  Y que te sientes muy bien con haber dejado de sonreír tantísimo. Que ya no hay marcha atrás y que sí,  prefieres la confrontación.”

La violencia contra las mujeres, un problema de Derechos Humanos

La Violencia contra las Mujeres, es una lacra muy extendida en el Mundo, en Europa y en España, tal y como refleja el dato de que el 15% de las europeas en algún momento de su vida serán maltratadas. Una cifra que se ha analizado durante la Cumbre Europea sobre Buenas Prácticas para Erradicar la Violencia de Género celebrada en Madrid durante la pasada semana y en la que han intrevenido representantes de 18 países.

“Eu problema de Derechos Humanos y de Igualdad de Primera magnitud” como ha dicho Blanca Hernábdez (delegada del Gobierno para la Violencia de Género) en una entrevista para TV. También ha destacado la importancia de crear un registro europeo de víctimas de violencia de género con el fin de poder hacer una radiografía de la situación y conocer la envergadura de una violencia que se caracteriza por estar oculta, en muchos casos solo se ve la punta del iceberg, y que es necesario sacar a la luz para poder aportar soluciones a la vez que lograr una mayor conciencia y visivilidad social.

Por otra parte, en la clausura de este  seminario, se ha señalado que este tipo de violencia no tiene ni edad, ni fronteras y que erradicarla no es tarea fácil por lo que es de vital importancia informar de los recursos existentes, por lo que se trabaja en la unificación de los sistemas de información de las distintas administraciones y a su vez trabajar de forma conjunta con los países de la U.E.