Liderar(nos) para transformar; Transformar(nos) para liderar

Hace un mes estábamos participando en un taller sobre liderazgo transformador para mujeres en ALBOAN. Como parte de una organización social, esto de “transformar” no nos suena a nuevo, porque ahí estamos envueltas en esas luchas por transformar causas de injusticia y por tanto, realidades cercanas o lejanas. Pero ¿qué hay de la transformación interna que necesitamos para poder participar de esa transformación del entorno? Esa transformación con lo de fuera requiere antes y durante una transformación de lo de dentro: revisarnos remirarnos e identificarnos en esas creencias limitantes pero también en esos poderes que sí que tenemos y muchas veces no los dejamos salir.Fotos Liderazgov1-4
En estos días de taller, nos aproximamos a temas como los tipos de liderazgo, Los “liderazgos entrañables”, nuestros “saboteadores”; ..para saber más puedes ampliar información en este enlace (sección de Formaciones)

Y después de estas sesiones algunas de las reflexiones que hicimos fueron estas….

 

¿Qué queremos transformar las mujeres en las organizaciones? ¿Qué queremos transformar en nosotras para liderar?
En estas sesiones sobre liderazgo transformador para mujeres, hemos tocado distintos temas desde la parte más personal y la parte más organizacional. Esto de “liderar” conlleva transformaciones internas y con /en el entorno que nos rodea. Liderar también implica libertad, autonomía, aprendizaje,…Y a la vez autoconocernos mucho para ser capacer de reconocer nuestros juicios limitantes que no nos dejan trascender a ser mejores versiones de nosotras mismas. Nuestras culpabilidades, inseguridades, las autopresiones para ser aquellas “super woman” Superwomanse convierten en camisas de fuerza y gran parte de las veces, caminos de frustración.
Que hay que autoliberarse de todo eso, y mirar cara a cara a los poderes que todas y cada una tenemos dentro, desde los que aportar al grupo, a la causa, a nuestro entorno,..y que tenemos que entre mujeres fortalecer esas prácticas de sororidad, de apoyo mutuo, de empatía y respeto, de reconocimiento de nuestra diversidad pero a la vez de nuestro espacio común en esta sociedad.

Sobre aquello que queremos: en general lo queremos todo. Queremos ser capaces de liderar, queremos reconocimiento, aceptar retos, pero no queremos, o no podemos abandonar nuestras zonas de confort…
Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿por comodidad y conformismo? O será tal vez ¿por miedo al fracaso, a la crítica feroz?

Creo que no nos sentimos con derecho, con Extraxto GraphicLiderazgolibertad para errar, para equivocarnos. En general cuando afrontamos un reto no nos permitimos, no diré ya el fracaso, sino tan sólo una tibia victoria. Tenemos interiorizada esa falsa creencia de que si vamos a asumir una responsabilidad, deberemos hacerlo todo perfecto, sin mácula, de diez… Vamos, como que los hombretones que dominan el mundo, o que dirigen empresas, o que gestionan el estanco de la esquina, me da igual, no cometieran errores… Vayamos paso a paso, pero firmes. Y me aplico el cuento y me comprometo a no comenzar nunca más una intervención con la típica “bueno, no sé si lo que voy a decir es importante…”

Testimonios….

Mi paso por este viaje
Han pasado varias semanas desde que el curso de Liderazgo transformador tuvo lugar y así he tenido, hemos tenido tiempo de reposar lo aprendido, lo compartido… Creo que participar es este curso ha sido una experiencia de la que me llevo mucho, pero si tuviera que elegir, que resumir en tres pasos éste sería mi balance personal de lo que ha supuesto tomar parte en este curso este sería mi A, B, C…
• A. Identificar mis saboteadores, esos elementos aprendidos, incorporados en mi yo personal a lo largo de mi socialización, que me susurran constantemente cuáles son mis límites. Es un primer paso, lo se. Lo realmente complicado es ponerse en marcha y comenzar a aparcarlos de mi camino.
• B. Ejercicio de la autoridad. ¡qué díficil! (ahí está uno de mis saboteadores favoritos… “no es que yo no valgo para mandar, para coordinar… prefiero que me digan qué es lo que se espera de mí…”).
Poder suma-positivo. Hemos hablado, debatido y diseccionado los diferentes tipos de poder y hemos justificado, bueno, hablaré en primera persona, he justificado por qué me siento lejos de las posiciones de liderazgo… pero entonces llegó a mi vida, a mi conciencia un tipo de poder al que no estaba acostumbrada. El poder suma-positivo. Se trata de un poder que no resta, que suma, que aporta a la comunidad, que permite compartir, que me habla de solidaridad y de cambio. ¡¡Ese es mi poder!! Y ahora estoy lista para aprender a ejercerlo
Para terminar esta breve reflexión no puedo sino agradecer a todas las mujeres que habéis hecho posible este curso. A nuestras facilitadoras, por supuesto, y también a mis compañeras de todos los días, y a esas a las que aún no conocía, pero a las que me acercó esta formación-viaje-experiencia.
¡¡Gracias por compartir este espacio de crecimiento y de sororidad!!”

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Publicado el julio 24, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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