El progreso de las mujeres en el mundo 2015

Veinte años después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, ONU Mujeres ha publicado el informe “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016: Transformar las economías para realizar los derechos”.

portada informeEste informe nos sirve para confirmar en datos y en hechos más allá de nuestras percepciones cotidianas, que la desigualdad sigue siendo un obstáculo para alcanzar los derechos de las mujeres, pero también se recogen al principio del mismo algunos avances en la protección y realización de los mismos.  Continúa señalando los ámbitos en que se da una mayor desigualdad entre hombres y mujeres a nivel mundial. Tras esto se centra en el objetivo del informe: proponer una agenda integral para los principales actores involucrados en la formulación de políticas públicas que permita lograr que todos los derechos humanos sea una realidad de la que todas las mujeres y niñas puedan disfrutar.

Entre los avances registrados el informe destaca que: el número de niñas escolarizadas ha aumentado, al igual que el de mujeres que trabajan de forma remunerada y que son elegidas para desempeñar responsabilidades públicas y funciones de liderazgo; la lucha contra la violencia perpetrada contra mujeres y niñas forma parte de la agenda de la política pública; las mujeres han adquirido mayores derechos de acceso al empleo, y de propiedad y herencia de bienes al casarse y divorciarse en los mismos términos que los hombres.

El horizonte de la equidad es todavía lejano. A escala mundial, tres de cada cuatro hombres en edad de trabajar forman parte de la población activa, frente al 50% en el caso de las mujeres en edad de trabajar. Entre la población ocupada, las mujeres representan aproximadamente dos tercios del total de trabajadores familiares que trabajan en negocios familiares sin percibir remuneración directa por ello. Las mujeres siguen recibiendo en todo el mundo un salario diferente por un trabajo de igual valor y tienen menores probabilidades que los hombres de cobrar una pensión, lo que resulta en grandes desigualdades en términos de ingresos a lo largo de su vida. Mundialmente, los salarios de las mujeres son 24 % inferiores a los de los hombres. Sin embargo, en todas las regiones las mujeres trabajan más que los hombres: realizan casi dos veces y media la cantidad de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, y si se combina el trabajo remunerado y el no remunerado, en casi todos los países las mujeres trabajan más horas al día que los hombres.
La brecha entre las mujeres ricas y las pobres sigue siendo amplia, tanto dentro de cada país como entre unos Estados y otros. La discriminación de género se suma a otras formas de desventaja —condición socioeconómica, ubicación geográfica, raza, casta y origen étnico, sexualidad o discapacidad— y limita las oportunidades y los proyectos de vida de las mujeres y las niñas.

Esta publicación subraya la diferencia entre la igualdad formal y la igualdad sustantiva. La primera se refiere a la adopción de leyes y políticas que traten a hombres y mujeres por igual. Los avances en esta igualdad formal no se han traducido en la igualdad de facto entre hombres y mujeres (igualdad sustantiva). El logro de la igualdad sustantiva exige actuar en tres esferas interrelacionadas: la corrección de la desventaja socioeconómica de las mujeres; la lucha contra los estereotipos, el estigma y la violencia; y el fortalecimiento del poder de acción, la voz y la participación de las mujeres. Una intervención pública coordinada en estas tres dimensiones puede desencadenar las transformaciones duraderas necesarias para lograr la igualdad sustantiva para las mujeres.

El informe define y desarrolla diez prioridades para que la intervención pública desde políticas económicas y sociales sea motor de empoderamiento de las mujeres y de la equidad real entre hombres y mujeres:

1. Crear más y mejores empleos para las mujeres.
2. Reducir la segregación ocupacional y las brechas salariales de género.
3. Fortalecer la seguridad de los ingresos de las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital.
4. Reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico de cuidados y no remunerado.
5. Invertir en servicios sociales con perspectiva de género.
6. Maximizar los recursos destinados a la igualdad sustantiva
7. Ayudar a las organizaciones de mujeres a exigir sus derechos y a influir en la agenda pública en todos los niveles.
8. Crear un entorno mundial favorable a la realización de los derechos de las mujeres.
9. Utilizar las normas de derechos humanos para diseñar las políticas y para catalizar el cambio.
10. Obtener evidencia empírica que permita evaluar los avances en el ámbito de los derechos económicos y sociales de las mujeres.

Para cada una de estas prioridades, ONU Mujeres marca medidas prácticas y concretas a desarrollar.

El informe se puede encontrar el la web de ONU Mujeres: http://www.unwomen.org/es/digital-library/publications/2015/4/progress-of-the-worlds-women-2015

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Publicado el junio 16, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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