“El silencio de la inocencia”

Desde la web de EZ IZILDU nos llega un relato escrito por una persona cerca a ALBOAN.

¿Dónde están mis llaves? Pregunto en casa, mientras corro de un lado a otro, debido a que ya tenía que estar en el metro, camino al trabajo. Entro en mi habitación y me acerco a la estantería de libros no leídos, cojo uno rápidamente: “El silencio de la inocencia” de Somaly Mam. Ya en el metro, cojo el libro entre mis manos, y al leer su parte trasera, me doy cuenta de que tiene como tema principal la trata y la prostitución. Mi primer instinto es guardarlo de nuevo en la mochila. Soy una chica que trabajo en temas vinculados a la violencia contra las mujeres, que leo sobre esto en las redes sociales, y que gran parte de mi biblioteca está compuesta por libros de historias de mujeres. Estoy cansada. Estoy cansada de saber lo que sucede a diario y ver la escasa o nula respuesta. Cansada de tener que admitir que vivo en un mundo como este, donde el ser humano es capaz de cometer tantas atrocidades.

No obstante, me arrepiento. Siempre he sido una persona contraria a la idea de mirar hacia el otro lado (lo cual no significa que a veces lo haga). Es habitual escuchar frases como “si no sabes, no sufres” y ante esta me viene a la mente” y si eres tú la que / el que sufres, ¿acaso te gustaría que miraran hacía otro lado?”. Nuestro destino o lo que sea, esta marcado por una línea muy fina, que puede cambiar en cualquier momento y en la que la suerte ha jugado un papel importante. Pero a pesar de esto, ¿cómo podemos mirar hacía otro lado ante historias semejantes?

Por lo tanto, abrí el libro y comencé a leer. Es una historia real, la vida y trabajo (mirar AFESIP) de Somalí Mam. Los malos tratos, la venta de personas, la tortura, la prostitución forzada… son la realidad que ha conocido desde bien pequeña. Pero no solo ella, sino la mayoría de chicas, niñas y mujeres de Camboya. La violencia esta presente en todas partes y el dinero puede comprarlo todo.

Ahora muchas personas me diréis: “Se trata de Camboya, está lejos”. Bueno, creo que hay que mirar más atentamente a nuestro alrededor antes de decirlo y decir, por ejemplo, si la prostitución y la trata están realmente lejos. Valoremos si conocemos las historias reales de las mujeres que ejercen la prostitución. Leamos artículos de mafiosos tales como “Cabeza de Cerdo” que fue detenido en España y veamos si hay tanta diferencia.

Lo mismo puedo decir sobre los malos tratos. No tenemos más que encender la televisión, a sabiendas que lo que ahí aparece, es sólo la punta del iceberg, esa pequeñísima punta que llega a los medios o al sistema legal.

Las violaciones y las agresiones sexuales también son una realidad cercana. Preguntad a vuestro alrededor, yo ya me he llevado grandes sorpresas. Son mucho más habituales de lo que creemos.

Sé que una vez leído el libro, me diréis que la situación aquí no es la misma, pero ¿y qué? Aquí ha habido una lucha constante para cambiarla y aún sigue habiendo violencia, violencia contra la que hay que continuar luchando. Respecto a lo de “lejos”…, si leéis el libro, notareis la desesperación de la autora así como de una parte importante de esta sociedad, ante la imposibilidad o falta de medios para combatir contra el sistema vigente. Ante esto ¿cuál es la solución? ¿mirar hacía otro lado para no tener que saber que esto sucede?

Esta claro que no podemos ser parte de cada asociación, que no podemos ayudar a todo el mundo. Somos personas, tenemos límites. Pero esta información no nos va a hacer daño y a veces puede utilizarse para presionar, ya que esto tiene más poder que el que creemos.

Podemos ser más solidarias/os, algo que estamos perdiendo. Con pequeñas cosas pueden lograrse grandes cambios.

Las mujeres debemos estar unidas, sin tener en cuenta situaciones, procedencia, etc. De la misma manera que la propia sociedad tenemos que estar unida, a pesar de la distancia. Todos y todas vivimos en un mismo espacio, un espacio que de una forma u otra estamos matando y destruyendo y para “sanarlo” se requieren tanto movimientos grandes, como medianos y pequeños. Por lo tanto, todos y todas tenemos cabida en este saneamiento, pero para ello debemos saber que hemos roto ya y que estamos matando.

Para ti SOMALY MAM y para otras tantas personas como tu, por que vivís en un constante proceso de saneamiento

GRACIAS, por mantener vivo nuestro espacio.

Porque como dice Eduardo Galeano…”La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente…desde arriba, mientras que la solidaridad es horizontal e implica respeto”

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Publicado el septiembre 30, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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