¡Brasil sale a la calle!

Bruna desde Brasil nos escribe para compartir lo que han sido estos últimos días.
“No sé si todas saben, pero vivo en Río, y estoy siguiendo de cerca todas las movilizaciones que están ocurriendo en todo el país con orgullo e alegría!
Durante muchos años Brasil ha sido el país de la samba y del futbol.  Y sí, en estos años las desigualdades sociales, el sufrimiento y la explotación de la cual el pueblo brasileño ha sido victima durante años pero amenizada por la fiesta del carnaval y la expectativa de ver a Brasil jugar, ganando mundial tras mundial. Como si de una estrategia apaciguadora del corazón se tratara, han  sido estas dos las formas que el pueblo ha encontrado para olvidarse de su  cotidiano deshumanizado, en que miles esperan en la cola para que  les vea un médico o para conseguir una plaza en la escuela.Dicen que los equipos, así como la bandera y el himno nacional, son insignias de identidad. De ser así, el mundial y las olimpiadas, a la vez que son celebraciones de la superación humana o un momento de diversión, lúdico, también son una celebración de nacionalismos, de sentir-se parte de una comunidad, de un grupo.
Sin embargo, lo que sucede hoy en Brasil, cuando miles y miles de personas salen a la calle, es un nacionalismo mucho más comprometido con su país, con la gente que ahí vive. Yo diría que se trata de un nacionalismo solidario. Se ha dejado de lado el mundial, la copa de las confederaciones y las olimpiadas. La gente no siente más alegría en celebrar este nacionalismo de los grandes juegos o seguir rehén de esta forma tan cruel de escaparse de una realidad excluyente cantando y festejando. Ahora, la gente sale a las calles no para gritar gol. La gente sale a la calle para decir: no queremos estadios, no queremos juegos, no queremos medallas. Queremos que el dinero invertido en estas grandes obras para recibir estos juegos sean invertidos en el desarrollo del país. En que finalmente las colas en los puestos de salud se terminen, que la gente pueda llegar a concluir una graduación, que la gente pueda moverse con seguridad y que se termine la corrupción.Y es hermoso ver como la gente está unida!! Jóvenes, adultos, padres, madres, abuelas, abuelos, todos juntos!! Yo os digo, Brasil siempre ha sido un país pacífico, casi que pasivo. Ha visto su patrimonio publico ser depredado por políticos corruptos, que no tienen vergüenza de vender una ciudad entera a la iniciativa privada, como está ocurriendo en Rio de Janeiro. Y, aunque digan y hablen de vándalos que apedrean el patrimonio publico, hay que decir que las reacciones son siempre desmedidas cuando uno se siente amenazado por una policía, herencia de la dictadura militar brasileña, acostumbrada a forjar delitos para arrestar a la gente. La policía en Brasil todavía es llamada ¨policía militar¨ y es capaz de infiltrarse en la manifestación para empezar la violencia. Son ellos que entran en las favelas con sus armas sin preguntar y van matando a la gente, son los mismos que en una protesta pacifica lanzan bomba de gas lacrimógeno caducadas.
Hoy tenemos, además, un presidente de la comisión de derechos humanos del gobierno federal que acaba de aprobar una proyecto de ley que se irá a votación dentro de poco tiempo. En este proyecto, se reconoce y se permite que hospitales, psicólogos y médicos traten la homosexualidad como una enfermedad. Es decir, se están aprobando la existencia de una ¨cura gay¨. No hace falta que os diga que esto ya es el colmo del absurdo que está pasando aquí.
Dicen que la gente ha salido a la calle por míseros 0,20 céntimos. No son 0,20 céntimos, son años de provocación, años de explotación que estos 0,20 céntimos representan. Hemos conseguido una media victoria. Las tarifas del transporte publico en Río están bajando. Pero, las y los gobernantes ya han dicho que esta bajada será a costa del pueblo, invirtiendo menos dinero en sanidad y educación. Es decir, dejamos de pagar los 0,20 céntimos del autobús, pero seguiremos pagando de otra forma. Además, es importante decir que hoy existe una mafia del transporte público en Brasil, que omite sus ganancias y pasa la factura a nosotros. No!! Lo que queremos es que estos empresarios mafiosos dejen de tener ganancias exorbitantes y que sean ellos lo que paguen la factura de la bajada de la tarifa. Queremos además carril para bici y transporte sostenible, queremos que los conductores reciban sueldos justos, en fin, queremos un modelo de movilidad urbana en que el rico no sea aquél ciudadano que conduce un coche, pero el que usa el transporte publico para ir al trabajo.
Hoy saldremos a la calle otra vez, y semana que viene, en la final de la copa de las confederaciones, en la otra semana, y en la otra, y en la otra…
Saldremos porque no queremos ser más el país de la samba y del futebol: queremos ser, realmente, el país de la esperanza, el tan aclamado país del futuro!
Os dejo un vídeo que habla bastante de las razones por la que estamos en la calle. Me gustaría mucho que lo pudieran compartir.
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Publicado el julio 18, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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