22 de febrero: “Día de la Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres”

Simone de Beauvoir defendió que el trabajo “es la única manera de garantizar a las mujeres una libertad concreta, pues gracias a él las mujeres pueden franquear en gran arte la distancia que las separa de los hombres”.

Hoy en el siglo XXI se conoce que el trabajo sumergido, el empleo a tiempo parcial, los contratos temporales… tienen rostros de mujeres.  A su vez, el trabajo que hacen, sosteniendo la vida humana a través de la realización de la mayor parte del trabajo doméstico, entendido en sentido amplio, mientras sean ellas quienes se acojan a la jornada laboral reducida, al tener hijas/os, mientras la obligación y la responsabilidad del cuidado de las personas mayores o personas dependientes, sea suya, el poder adquisitivo de las mujeres seguirá siendo inferior al de los hombres pero seguirán ahorrando al Estado el costo que esto supone. Esta situación, unida a la perpetuación de estereotipos culturales, influyen en que las mujeres sufran más la precariedad laboral.

¿Por qué celebramos el 22 de febrero el Día Europeo por la Igualdad Salarial entre mujeres y hombres? Porque para que el salario de una mujer en Europa de media sea igual al que recibe un hombre durante un año, ésta debe trabajar 418 días. Este número de jornadas laborales excede en 53 días los 365 del año natural, de forma que de media una mujer tendría que trabajar hasta el 22 de febrero del año siguiente para alcanzar el salario de un hombre. Según datos del INE, en España el salario medio de los hombres era de 25.001,05, mientras que el de las mujeres era de 19.502,02, lo que representa un 22% menos respecto al de los hombres. Esa brecha salarial se da también en Euskadi come se constata en el informe de Emakunde que, además, analiza las  causas.

A falta de dos semanas para que se conmemore el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo,  las cifras vuelven a poner de manifiesto las desigualdades de género, a pesar del avance de los últimos años.

Señalar este día en la agenda, nos ayuda a tomar conciencia de esta realidad. Y es que el sistema económico que engloba a mujeres y hombres está construido desde un patriarcado que ha excluido a las mujeres.

Es necesario seguir trabajando hasta conseguir que las mujeres NO sean las eternas tuteladas por el Estado, los padres o los maridos, sin tener que depender de contratos matrimoniales ni favores familiares y perpetuando la brecha que separa la autonomía e independencia de los hombres de la dependencia y subordinación de las mujeres.

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Publicado el febrero 22, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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